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Año Nuevo, turno nuevo. Después de haber pasado tres meses de tarde (mira que costaba, pero al final se había acostumbrado al horario), pasaba al turno de mañana. De nuevo madrugones, evitar acostarse tarde, la bendita siesta, tener las tardes libres... Pero, al fin y al cabo, era trabajo, y no estaban las cosas como para quejarse. Además, le gustaba lo que hacía y disfrutaba con ello.
La semana empezaba bien, después de Nochevieja, se encontraban en la última semana de Navidad así que, en principio, el trabajo se preveía tranquilo.
Y así fue, el lunes, los pacientes se habían hecho a la idea de que tenían nueva fisio, y se mostraban receptivos a los cambios. Incluso el chico sudamericano que no la miraba, un tímido al que había que sacarle las palabras con sacacorchos.
El martes todo seguía su curso, la máquina de las corrientes seguía sin funcionar (lo cual no era ninguna novedad, pero los del cable habían prometido mandar uno nuevo), la gente hacía su rehabilitación y se hablaba del Roscón de Reyes y de los regalos que se esperaba que llevasen Sus Majestades de Oriente a los hogares.

En algún momento entre la movilización de la metacarpofalángia y la interfalángica del primer dedo de la mano izquierda del chico joven, éste le preguntó que cuándo podía invitarla a tomarla un café.
Parada en seco. ¿Había oído bien? Sí, había oído bien.
Bueno, al fin y al cabo no era tan raro. Durante la rehabilitación se tiene mucho trato con los pacientes, y, en general quedan muy agradecidos del trato recibido. Así que no era la primera vez que la invitaban a tomar un café. Lo que sí constituía una novedad, era que un paciente la invitara a los dos días de haber empezado el tratamiento.

No, no iba a caer en tentaciones, era una profesional y se comportaría como tal
. Miró al chico a los ojos. En sus palabras y en su mirada había algo más y no tenía ninguna intención de averiguar qué era.




5 confesiones:

AdR dijo...

... esa intención cambiará ¿no?

Creo que no me llegan las actualizaciones de tu blog por Google Reader...

Espero poder leer la tercera parte :)

Besos

Alba dijo...

éste sería el punto de vista de la fisio, no? jejeje esto me empieza a molar, deberías de escribir una novela a dos bandas :P

muakssss

YoMisma dijo...

Muy buenas las dos, seguiremos atentos a nuestros monitores.

Saludines,
YoMisma

Juanjo dijo...

Para mí, un café es una tentación difícil de evitar. Unos ojos de color café, más todavía.

Siempre encuentro a gente con más cordura que yo.

Besos.

Nebulina dijo...

Algunos queremos más :P